Txanton Piperri – Buenaventura Zapirain

 

 

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  1. Txanton Piperri - Buenaventura Zapirain - 1. Egintza Arrasateko Banda - Juan Arzamendi 27´41
  2. Txanton Piperri - Buenaventura Zapirain - 2. Egintza Arrasateko Banda - Juan Arzamendi 21´32
  3. Txanton Piperri - Buenaventura Zapirain - 3. Egintza Arrasateko Banda - Juan Arzamendi 23´22

Descripción

Txanton Piperri – Buenaventura Zapirain

TXANTON PIPERRI – LA ÓPERA NACIONAL VASCA – ANTECEDENTES

Ya desde la ópera Pudente (1884, Música de J.M Santesteban, libretto de Serafín Baroja, padre de Pío), la naciente ópera vasca va a mostrar dos características propias que la diferencian de las otras óperas de minorías nacionales: temas propios y el uso único del euskara. Estas características resaltan tanto que, por ejemplo, cuando Mirentxu se cantó en el Teatro Liceo en Barcelona en 1913, la crítica barcelonesa hizo la comparación con las óperas catalanas, que usaban textos traducidos del francés o alemán, decantádose por el “sistema” vasco como impulsor del teatro lírico nacional.

En 1884, tras el estreno de Pudente, en un artículo en El Urumea (26 febrero, 1884), el propio Serafín Baroja establece que Donostia, estando como está, al nivel de conocimientos científicos de otras ciudades, pueden desarrollar su propia ópera sin necesidad de recurrir a autores extranjeros. Y, en efecto, la ópera en euskara se inventa en Donostia, en un momento en el que las preocupaciones nacionales están en ebullición tras la última guerra carlista y la abolición de los Fueros, y que cuenta además con una burguesía culta vasco parlante para la que la utilización del idioma vernáculo es totalmente natural.

Cuando en la reposición de Pudente de 1894, la soprano entonó el Gernikako Arbola, el público estalló en aplausos delirantes, según la descripción de La Unión Vascongada (27 marzo, 1894). La ópera Iparragirre (1889) suscitará igualmente un intenso fervor vasquista. Pero la eclosión de la ópera como estandarte de la reivindicación y construcción nacional ocurrirá con el estreno de Txanton Piperri en 1899 y es que en los diez años que van entre Iparragirre y Txanton han surgido de la mano de Sabino Arana Goiri dos fuerzas imparables: el concepto claro y definido de la Nación Vasca y el vehículo que lo hará realidad, EAJ / PNV.

El público enfervorizado de Pudente o Iparragirre gritará GORA EUSKERIA, el de Txanton GORA JAUNGOIKOA ETA LEG EZARRA.

TXANTON PIPERRI COMO LA ÓPERA NACIONAL VASCA

Representada, por primera vez, como parte de las fiestas de carnaval en 1899, en el Centro Católico de Donostia fue la primera colaboración entre Zapirain y Alzaga. Es ya una ópera distinta por cuanto se trata de una ópera nacionalista. De hecho, el momento álgido del tercer acto (Txanton ez da traidorea) termina con el Señor de Lazkano terminando la frase final con Jaungoikoa ta Lege Zarra, el lema precisamente de EAJ-PNV. Toribio Alzaga, el libretista, fue presidente de la Junta Municipal del PNV de Donostia, encarcelado en 1936 por el franquismo, ¡a la edad de 75 años!, fue sólo liberado, moribundo, en 1941. Con mas de cuarenta representaciones (en todas sus versiones: completa, concierto, y esta versión para banda) es la ópera vasca más representada.

Su Himno Final (“Euskalerriko semeak gara…”) forma parte tradicional del acervo cultural del pueblo vasco y fue adoptado por ESAIT como himno de las selecciones vascas; no es exagerado afirmar que como canto coral, en ochote o entre amigos, pasen muchos días sin que se cante en público en algún lugar del País. ¿Por qué es una ópera nacional? Porque como creación musical expresa el sentir surgido en la sociedad vasca de que debemos superar nuestras fisuras internas, y trata sin remilgos el problema central del hecho nacional vasco: las luchas fraticidas que finisecularmente nos han dividido impidiendo la consolidación de la nación.

Este es el meollo irresoluble de nuestra situación, y la única forma de salvar este escollo, Alzaga dixit, es la intervención divina, en este caso la aparición de la Virgen de Arantzazu. Sólo así podremos vivir juntos, aun hoy día.

¿Quién fue Txanton Piperri?

Esta es otra curiosidad de la obra de Zapirain y Alzaga. La elección de un pobre chico, un anti héroe, como protagonista. Ya en la ópera El borracho burlado (1764) del Conde Peñaflorida, aparece un Txanton Piperri como, precisamente, el borracho incorregible. Nuestro Txanton sigue siendo un anti héroe pero no tiene nada que ver con el de Peñaflorida ni con el que aparece en los cancioneros. La bibliografía moderna lo sitúa como originario de Izpazter en Bizkaia. Aparece en los cancioneros Aires vascongados (Santesteban) y Ecos de Vasconia (dos tomos 1893 y 1895, Echeverria y Guimón) y de Azkue. Existe también como bertso cantado con la melodía Pello Josepe.

Aquí ya no es un borracho sino un aguerrido joven huérfano que ha sido adoptado como hijo por el Señor de Lazkano y a quien un malvado le juega una mala pasada que casí le conduce a la muerte. La reunificación de ambas facciones y el fin de esta guerra civil entre vascos aclara su situación reivindicándole.

Para sublimar aun mas el mensaje, se trata de una ópera casi exclusivamente masculina, con un pequeño rol femenino, Maritxo, que hace de engranaje a algunas escenas. Pero nada de romances ni amores, el horno no está para bollos y la Patria exige otros compromisos y entregas. El nacionalismo se está haciendo camino y el adversario inmediato no es el invasor, son los euskalerrikos, los foralistas, los carlistas. Hay que unirse y, como en el caso de la Procesión, en éste también, que la Epopeya, vaya por dentro.

El magnífico libro de Natalie Morel Borotra, L’opéra basque, Editions Izpegi, Baigorri, 2003 – versión castellana, MINIMA, Bilbao) trae una extensa descripción de su gestación. De él tomamos estas citas:

Chanton – “la premiére oeuvre qui atteint les proportions et l’aspect extérieur d’un véritable opéra”, selon Juan Carlos Gortazar dans LaRevista Musical (1909, nº 6, p. 136) – est entouré d’un halo de respectabilité, on enparle comme “du travail le plus important qui se soit fait en faveur de la musique basque”.

“L’accueil réservé au message nationaliste de Chanton Piperri est décrit comme étant de plus en plus enthousiaste. En 1906, la scéne des makila-dantzariak du troisiéme acte est saluée par de chaleureux applaudissements aux cris de “Vive l’Euskarie!“, et beaucoup de spectateurs ont les larmes aux yeux. L’interprétation de Felipe Arando est jugée particuliérement passion-née et convaincante, et La Voz de Guipúzcoa insiste sur la vigueur qu’il don-ne á la phrase Jaungoikua ta lege zarra, et surl’ovation “tonitruante” qu’il déchaine (8 juillet 1906, n0 7 553).

L’année suivante, le critique du nationaliste Gipuzkoarra renchérit, commentant les représentations sous le pseudonyme de Moñoño (25 mai 1907),
“cetteoeuvre, dans la quelle la musique trés inspirée du maestro Zapirain, basée sur les airs de notre pays, accompagne un livret de saveur profondément basque, émeut de telle façon le public, avive de telle sorte l’esprit basque, eten-flamme à tel point les ámes des euzkeldun, que les applaudíssementsassourdis-sants et les «irrintzi» enthousiastes retentissent dans l’enceinte du somptueux colisée d’Arriaga pendant sa représentation.

Des ovations fracassantes saluaient non seulement les danses, reprises chaque soir au milieu d’acclamatíons délirantes et frénétiques, mais aussitoutes les phrases patriotiques et émouvantes du livret, tous les passages brilliants de la partition.

Et quand, á la fin de l’oeuvre, l’insigne Arando proclamait en une phrase de feu la devise salvatrice d’Euzkadi, Jaun-Goikoa eta Lege-Zarra, l’enthousiasme du pubiic enflammé montait á un point tel qu’il semblait que la salle elle-méme prenait part á la bruyante, imposante et indescriptible manifestation”.

LA VERSIÓN DE ESTE CD

Esta versión es la adaptación para banda de la partitura original que hizo y dirigió Juan Arzamendi. Según nuestro cómputo se representó, en su totalidad–la de esta versión -, o parcialmente, por lo menos en 10 ocasiones cubriendo un marco geográfico que va desde Arrasate hasta Burdeos. La grabación que hemos usado para este CD fue hecha en vivo en el Colegio San Viator de Arrasate, organizada por el GAZTEEN BILTZARRA. en el Programa de mano no aparece la fecha de la representación.

Fue grabada por Loiola Herri Irratia y retransmitida por esta emisora el 2 de mayo, 1973.

Continuamos con las notas del programa de la representación que se hizo en Bilbao el 15 marzo, 1984 que describen muy bien el humus del que surge Txanton.

TXANTON PIPERRI – (NOTAS AL PROGRAMA DE MANO, REPRESENTACIÓN EN BILBAO–DONOSTIA, 1984).

El maestro Buenaventura Zapirain debe ser considerado como uno de los más fervientes entusiastas del teatro musical vasco. Naturalmente, puede suponerse cómo se gesta esa disposición y en qué momento. Zapirain —natural de Lekeitio y, desde muy joven, en la capital donostiarra—, emprende el nada fácil camino de la composición de una ópera vasca cuando los modelos del género que atacaba no eran numerosos, y cuando, en la mayoría de los casos, la difusión de los mismos para su conocimiento era nula.

El ejemplo del “Pudente” de José Antonio Santesteban con texto literario de Serafín Baroja, pudo alentar, por razones que no es necesario el enumerarlas —tan claro el porqué de las mismas—, el naciente y perseverante empeño de Zapirain de componer una ópera de fuerte y acusado espíritu nacionalista: ni más ni menos de lo que rusos, checos, húngaros, italianos, y hasta los nórdicos, iban haciendo en un tiempo rigurosamente contemporáneo.

Esta creación de Zapirain, que será estrenada en 1889 y en San Sebastián —Centro Católico, testimonio de Angel Sagardía—podría corroborar en esa fecha la sospecha de que el País quería con vehemente deseo el poseer un teatro nacional vasco. Txanton Piperi es la primera ópera que nace de la colaboración de Zapirain con el popular y admirado poeta Toribio Alzaga. Años después, 1909, el músico y el poeta nos brindarán “Amboto’ con Bilbao como lugar de su estreno. Las dos óperas de Alzaga y Zapirain han gozado de una gran estima entre elpueblo vasco y en circunstancias diversas algunas de sus melodías han llegado a enriquecer ese caudal de las que todos han considerado como patrimonio nacional.

¿Qué es en sí esta “ópera vascongada” en tres actos?

Un drama histórico romántico con desenlace feliz y augurio de paz y venturoso ideal futuro, que se quiere real y al alcance de la mano, con carácter de peremnidad. No lejos, añadimos, de lo que hoy se estima como ideal de la vida contemporánea. El drama “Txanton Piperri” no se diferencia, o se diferencia tan poco que no vale la pena anotarlo, de un buen número de óperas románticas, repertorio del teatro europeo del XIX, con vigencia activa mucho después, y también, muchas veces, ahora.

El argumento de la ópera establece la acción en la época en que el País Vasco sufría una inquietante situación, derivada de tiempos lejanos del medioevo —guerras de los linajes— y que solamente en los albores del Renacimiento parecía desembocar en un algo remansado con la paz como meta y que los autores hacen coincidir con la milagrosa aparición de la Virgen de Aránzazu.

Como en elevado número de óperas del romanticismo, el pueblo, representado por el coro, adquiere preponderante rango, y Zapirain lo trata con tal acierto, y con el adecuado movimiento, que enriquece la acción dramática. Así, la escena está siempre con el justo tratamiento que de ella se espera.

El que Maritxo sea el único papel a una mujer confiado, tiple o soprano—que una misma cosa son— señalándolo explícitamente el maestro al decir en la séptima escena del primer acto (“Entrada de la Tiple Maritxo”), imprime a la obra un marcado carácter de predominio del elemento hombre, puesto que el reparto está confiado a tres tenores, dos barítonos y un bajo, con el coro, en la mayoría de sus intervenciones, de voces graves, de hombres.

No obstante, en tres ocasiones más, las mujeres aparecerán ayudando y sosteniendo a Maritxo en sus cuitas —siempre las tiples— en el grandioso épico concertante del final del acto segundo y, nuevamente, en el “Himno final”, en el que Zapirain, con el refuerzo de las mujeres, logra un rutilante cierre, que es preciso reconocerlo como un verdadero y espléndido “finale” de ópera llamado a ser altamente popular en esta tierra vasca, que no es otra que la suya: la de Zapirain, el autor de este hermoso ensayo dramático al que el tiempo no ha logrado que el deterioro ni el desinterés mengüen su lozana presencia.

ARGUMENTO

PRIMER ACTO

Al pie del palacio-castillo de don Martín de Lazkano, caballero de los más distinguidos en el bando de oñacinos, se reúnen sus partidarios convocados al efecto.
Chanton-Piperri, después de recordarles el origen de la lucha entre ambos bandos, les comunica el pensamiento de asaltar el palacio de don Miguel de Lizarreta, furibundo gamboino que con sus hechos vandálicos tiene con consternación a toda la comarca.
Más tarde les anuncia que los sin sabores de la lucha serán compensados con el abundante botín de que deberán apoderarse, dando lugar este tema para que con regocijo de los allí reunidos, pondere Txanton sus excepcionales dotes bucólicas.
Al alejarse estos partidarios para disponerse al asalto, don Martín de Lazkano que les ve marchar, se felicita de su decisión y de las pruebas de fidelidad que recibe constantemente de Txanton, pobre huérfano que recogió muy niño y al que por el afecto con que le viene distinguiendo, considera como hijo.
Llega Txanton a participarle que dispuestos los oñacinos en el próximo manzanal, sólo esperan la llegada de su señor, y al momento de partir, Maritxo, hija de Lazkano, pretende detenerlos temerosa de la suerte de su padre, pero sólo consigue que se quede Txanton y se retira con él al castillo. Entonces aparece un grupo de gamboinos enmascarados, capitaneados por don Miguel de Lizarreta que aprovechando la ausencia de los moradores, asaltan e incendian el castillo, hieren a Txanton y apresan a Maricho.

SEGUNDO ACTO

Terminado el asalto e incendio del castillo de Lazkano, ocurre un sangriento encuentro entre los dos bandos, saliendo vencedores los oñacinos que consiguen rescatar a Maritxo.
El señor de Lazkano se refugia entonces en casa de su allegado don Pedro de Berástegui, noble bascongado, enemigo declarado de la lucha de bandos, y en cuyo palacio da comienzo el segundo acto con la llegada de las amigas que vienen a festejar a Maritxo.
Txanton Piperri que, herido en la defensa del castillo, ha permanecido oculto en los montes próximos, viene en busca de su señor.
El de Lazkano comunica a Berástegui que, según referencias de un gamboino, Txanton Piperni era traidor a su causa, habiéndose vendido al enemigo, y sido el causante del incendio del castillo y prisión de su hija.
El de Berástegui se sorprende ante tal afirmación y crece de pronto su sorpresa al encontrarse con el mismo Txanton Piperri que llega en busca de su señor. Se oye entonces a los oñacinos anunciar la traición de Txanton y éste sorprendido por tan calumniosa denuncia, se retira con Berástegui á quien trata de demostrar su inocencia y probar lo injusto de la acusación. Reunidos el de Lazkano, Maritxo, sus amigas y el grupo de oñacinos, insisten en la traición de Txanton, contra quien lanzan los apóstrofes más violentos. Berástsgui les desmiente, y presenta a Txanton cuya inocencia pregona, pero los oñacinos exasperados por la presencia del supuesto traidor, le insultan y le injurian, llegando a amenazarle de muerte.

TERCER ACTO

Inútiles los esfuerzos de Txanton para probar su inocencia, es arrojado violentamente del palacio, a pesar del apoyo prestado por el señor de Berástegui, y triste, hambriento, despreciado de todos, aparece en la plaza de… en que se desarrolla el tercer acto.
Vése a poco invadida la plaza por gentes del pueblo, que celebran con bailes y fiestas el anuncio de la paz que se supone próxima.
En efecto, convocados a este propósito por el señor de Berástegui, llegan los señores de Lazkano, Loyola, Lizarreta y Balda, principales jefes respectivamente de oñacinos y gamboinos. El resultado de la reunión no puede ser más desfavorable, pues en vez de llegar a un acuerdo satisfactorio, los banderizos se insultan mutuamente y acaban por venirse á las manos.
En este momento llega Maritxo y participa el memorable suceso de la aparición en Aloña, de la Virgen de Aranzazu. Tan prodigiosa nueva conmueve hondamente a los banderizos, quienes se proponen visitar a la Virgen; pero el señor de Berástegui les advierte que antes es preciso olvidar mutuos rencores y darse el abrazo de amigos, pues su presencia sería de lo contrario una profanación.
Los banderizos se resisten un momento, pero las invitaciones de Berástegui, el canto de los peregrinos y los ecos de la campana que se oyen en la inmediata iglesia, acaban por decidirles y entran abrazados en el templo.
A su regreso y contestando a una pregunta del señor de Berástegui, muéstrase el de Lazkano irritado contra Txanton, a quien dice no perdonará mientras viva su infame traición.
El señor de Lizarreta patentiza la lealtad de Txanton. Duélese Lazkano de la conducta observada con él; y al aparecer en el pórtico de la iglesia va a su encuentro, le abraza y pide le perdone su injusto proceder.
Entonces el señor de Berástegui excita á los presentes á que, abandonen de toda lucha de bandos, se limiten á ser buenos bascongados. A esto responden todos, con un himno á Euskal-erria, que da fin a la ópera.

TXANTON PIPERRI ZER DAN

ARGUMENTOA

Jaun Lazkanokoak, sementzat hartua du Txanton Piperri. Eta, Ganboatarren kontra borroko erasotzeko, bere guda-Mutillen buru egin eta izendatu du. Berenhelburua, Lizarretaren jauregia bereganatu.
Lazkanokoaren alaba Maritxok, bere aitaren arriskuaz larriturik. Mutillak jauregian gelditu arazi nai ditu. Baiña, Txanton etxean gelditzea bakarraiklortuizan du.
Lazkanoko bere mutillekin gudara joan danean, Lizarretaen mutillak etorri dira. Baita Txanton zauritu eta Maritxo preso eraman ere. Gero, borroka gogorrak sortu dira bi alderdietan. Nolarebait oñaztarrek irabazi dute gudua. Eta maritxo askatu ere bai.
Honetan, Lazkanoko, jauregian errea eta kiskalia duelarik, Berastegi-ko jaunaren jauregian sartzen da, babes-billa. Berastegiko pakezalea da, borrokaren etsaia.
Jaun Lazkanokok, Berastegikoari, zera adierazi dio: Txanton, fede gaiztoko dala;eta bere solakuntzaz jauregia kizkali ziotela, eta alaba presotu. Berastegiko jauna, harritu du.
Txanton, oñaztarren taldera joateko asmoz etorri da orain; baia, hauek, ez dirafio. Gaizki esaka eta bultzaka hartu dute. Hil nahi luteke.
Orduan, jaun Berastekok, pakea egin nahi-ta jai atsegiñak moldatu ditu. Baña, pakearen ordez, berriz ere, borroka sortu da, oñaz eta ganboatarren artean. Berriz ere, Txantonee egiñalak eta…. Azkenik ere, ANITU DIRA EUSKALDUNAK! Elkartzen dira.
Lizarreta-k Txantonen leialtasuna aitortu du, eta orduan, Lazkanokok barkatzeko eskatzen dio.
Azkena, Berastegik, borroka eta gorrotoa alde baterantz uzteko eskatzen die. Eta, denak, euskal-eresi batekin erantzungo diote.

TXANTON PIPERRI
(Bilboko1984 martxoaren 15ko ekitaldi esku programatik hartua) EUSKAL antzerki musikalaren sutsuenetako bat bezala kontsideratu behar da Buenaventura Zapirain maisua. Zapirain —lekeitiarra eta oso gazte-tandik Donostian bizi izana— euskal opera baten konposaketaren bide zailatik abiatzen da jenero horretako ereduak urriak zeudelarik eta, baita ere, askotan berauek ezaguterazteko difusioa ea hutsa zegoelatik. Serafin Barojaren hitza zeraman Jose Antonio Santestebanen Pudenteren exenpluak bultzatuko zuen seguraski Zapirain horren izpiritu nazionalistako opera bat konposatzera.

Obra hau 1899. urtean aurkeztu zuten Donostian —Angel Sagardiaren Iekukotasunez— eta ikus zitekeen Herri honek euskal antzerki nazional baten beharra zeukala. Txanton Piperri da Toribio Alzaga olerkari herrikoi eta miretsiaren laguntzaz, Zapirainek egingo duen lehen opera. Zenbait urte beranduago, musikariak eta olerkariak, elkarrekin, Anboto” sortuko dute, Bilbon aurkezten dutelarik. Alzaga eta Zapirainen bi opera hauek arrakasta haundia lortu dute Euskal Herrian zehar eta, batzutan, beroien melodiek ondare nazionala kontsideratzen duguna aberastu dute. Zer da berez euskal opera hau hiru aktotan?

Drama historiko-erromantiko bat ondorio zoriontsu eta bake augurapen batekin, benetazkoa izan nahi duena iraunkortasun karakterrarekin. Gaur egungo bizitzaren ideiala bezala estimatzen denarengandik urrutiegi gabe. XIX. mendeko antzerki europarraren bildumako hainbat opera erromantikotik ez da ezberdintzen, esate baterako, Txanton Piperri drama. Operaren gaiak honako garai honetan ezartzen du ekintza: Euskal Herria Erdi Harotik erakarritako egoera kezkagarri batetan aurkitzen zen —sailenguduak—eta bazirudien Errenaisantza inguruan baretuko zela bakea helburu zuelarik eta hori Arantzazuko Ama Birjinaren agerkunde miragarriarekin batera etorrerazten dute egileek.

Erromantizismo garaiko hainbat operatan bezala, abesbatzak itxuratzen duen herriak maila nagusia hartzen du, eta Zapirainek hain ondo erabiltzen du zeren eta ekintza dramatikoa aberasten baitu. Beraz, beti eskena beragandik espero daitekeen tratamendu zehatza jasotzen du. Gizonek nagusitzen dute obra hau zergatik Maritxo baita emakume bakarra; Maritxo tiplea edo sopranoa da —bi gauzak berdinak dira—eta honi maisuak berak aipatzen du lehen ekitaldiko zazpigarren eszenan (“Maritxo Tiplearen sarrera”). Obra honetan hiru tenore, bi baritono eta baxu bat agertzen dira abesbatzarekin batera eta hau gehienetan gizonen ahots behekoz osaturik. Hala eta guztiz ere, emakumeak hiru bider azaltzen dira Maritxo sostengatuz — beti tipleak —; bigarren ekitaldiaren amaieran eta, berriro, “Amaierako Ereserki”an emakumeen laguntzaz, Zapirainek herste bikaina lortzen du eta onartu behar da bukaera zoragarri hori oso herrikoia bihurtuko zela lur honetan: Zapirainena alegia, denborak inondik inora narriatu duen obra dramatiko harrigarri honenegilearena.

ARGIMENA

(Partitura originalean erabilitako testua. Errespetatu dugu izkera.)

LENENGO EGINTZA.

Oñeztar sail bat biltzen da, beren saldun banaituenetako Lazkano-tar On Martinen jauregi ondoan. Chanton-Piperrik oroiturik lenbizi, bereskiko guduen asiera, esaten diote azkenik, eraunsi bear dutela Lizarreta-tar On Migel-on jauregia, zergatik gamboatar zital onek bere egite odol giroakin dauka izuturik inguruetako jende guzia. Beste agerraldian esaten diote gudako doakabetazunak aztuko dirala jauregi artako ontazun guziyaz jabetzean, eta ontatik azten dira jan kontu eta algara tartian kontatzen ditu Txanton-ek bere gaikera aundiak.

Lazkano-tar On Martin agertzen da bestiak alde egiteakoan, eta ikusten du atzegin aundiakin beren borondate ona, bati bat Chanton-ena, umezurtza, chiki zala bereganatuba eta semebat bezela maiteduana, bere leyaltazun eralda-korragatiz. Biurtzen da Chanton esatera inguruko sagastiyan daudela prestatuakaldedariak, eta berenganako ustian irtetera dijoazela, agertzen da MarichoLazkano-tar en alaba, oso bildurtuba, bere alta gelditu azi nayian, bañan onek alde egiten du eta joaten da Maricho Chanton-ekin jauregira. Ontan etortzen dira gainboatarrak, estalirik burubak eta Lizarreta-tarra burusari dutela, eta echenagusia kanpuan dan artian, su ematen diote jauregia-ri eta estekatzen dute Maricho.

BIGARREN EGINTZA.

Jauregiaren eraso egin ondoan, arkitzen dira oñez-tar eta gainboatarrak eta izaten dute guda gogor bat, irabazten dutena oñez-tarrak, egiñik Maricho-ren jabe. Lazkano-tarra joaten da orduban bere aide Berastegitar On Pedro-ren jauregira, zeña dan bereskiko guduen gogo gaiztokoa, eta bere echian asten da bigarren egintza, Maricho-ren lagunen ageraldiyakin. Enitunik Chanten jauregiko erasoan, egonduda gordia menditarte bateanetaoraindik oso sendatu gabe, etortzen da bere nagusiyen billa. Gero Lazkano-tarrak adierazitzen dio Berástegi-ko jaunari, gainboatar batekezan dionez, Chanton-Piperri izan dala traidorea eta arrengatik jauregia erre eta alaba estekatu ziotela.

Oso arrituba gelditzen da Berastegi-tarra gauza au aditutzerakoan, bañan oraindik geyago arritzen da ikuzterakoan Chanton bere nagusiyen billa dabillela. Ontan entzuten zayote oñez-tarrari Chanton traidoria dala esaten au, oso eraspetua salgaizta ori aditzean, gezurtzen ditu, eta joaten da ondoko gela batera Berastegi-tarrari gauza dan bezela esateko asmoan. Gero biltzen dira Lazkano-tarra, Maricho, bere lagunak eta oñez-tar sailla, eta berriro mintzatzen dira Chanton-en gaizki egitien gañian, eta esaten dituzte ezanal gauza char guztiak. Berastegi-tarrak gezurtzen ditu, eta ekartzen du Chanton ezanaz ez duala ayek dioten gauzik egiñ, bañan oñeztarrak errerik ikustean traidorea dala uste duten gizona, erasotzen diote ill nayan.

IRUGARREN EGINTZA.

Berastegi-ko jaun eta Chanton-en csan guztiyak ez dituzte aintzakotza zartzen oñeztarrak, bigaltzen dute Chanton jauregitik, eta gizarajua gaizki-ikusiya ta gosetzua, agertzen da plazachoan irugarren egintza asteakoan. Pakea beriala egin bear dan berriakin, etortzen dira erriko-jendiak osoalaituak, makil-dantzariyak ikustera. Gero etortzen dira Lazkano, Loyola, Lizarreta eta Ba1da jaunak, Berástegi-tarrak deituak pakea egiteko asmoan, bañan berriro asarretzendiraetaasten dira alkar ill nayian. Orduban asaltzen da Maricho eta kontatzen diote Arantzazu-ko Birjiña-renagertzea. Berri au jakitean, nai dute lau jaunak Birjiñen oñetara juan, bañan Berastegi-tarrak esaten diote, ortarako astunik lenbizi beren arteko gorrotoak alkar laztandu bear dutela.

Ukatzen dita ontara lenbiziyan, bañan aditunik Berástegi-tarren gomen-dioak, pelegrinoen kantuak, eta eskill soñuak laztantzen dita lauak eta onla joatendiraeleizara. Eleizatik biurtzerakoan Lazkano-tarrak oso asarretuba esaten du, ez diolabeñere barkatuko Chanton-i bere gaizki egitia. Lizarreta-tarrak adierazitzen dio, Chanton izan dala beti leyala; eta ager-tzeanelizako atietan laztautzen du Lazkano-tarrak eta eskatzen dio barkazioa. Orduban Berastegi-tarrak, esaten diote usteko aldebatera anai artekogudaketadanak bat-tarik izateko euskaldun-onak. Euskal-erriari kantatuaz, bukatzenda egintza inugarren eta azkenekoa.

GRABAKETA / GRABACIÓN: LOIOLA HERRI IRRATIA, datikgabe/ sinfechas.
MASTER: Juan Rekarte

 

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