Eslava – Gorriti – Obras para órgano

  1. 01 Preludio y Fuga - Hilarión Eslava (1807 - 1878) Xavier Darasse 1-8-1973
  2. 02 Elevación 4 - Hilarión Eslava (1807 - 1878)
  3. 03 Plegaria y Ofertorio Nº2 - Hilarión Eslava (1807 - 1878)
  4. 04 Adoración, Plegaria y Elevación - Hilarión Eslava (1807 - 1878)
  5. 05 Ofertorio n11 - Hilarión Eslava (1807 - 1878) Susanne Chaisemartin
  6. 06 Ofertorio nº5 sobre el Pange Lingua - Hilarión Eslava (1807 - 1878)
  7. 07 Ofertorio nº 5 MOE - Hilarión Eslava (1807 - 1878) Susanne Chaisemartin 4/8/1978
  8. 08 Elevación nº 32 en la - Felipe Gorriti (1839 - 1896) Javier Bello Portu
  9. 09 Marcha Fúnebre - Felipe Gorriti (1839 - 1896) Javier Bello Portu
  10. 09 Gorriti Verso 1º de 6º tono - Felipe Gorriti (1839 - 1896) Javier Bello Portu
  11. 10 5 versos para el Magnificat - Felipe Gorriti (1839 - 1896) Javier Bello Portu



Descripción

OBRAS PARA ORGANO DE HILARIÓN ESLAVA Y FELIPE GORRITI

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DaArus064 ESLAVA – GORRITI OBRAS PARA ÓRGANO – ORGAN WORKS 

Hilarión Eslava (1807 – 1878)

01 Preludio y Fuga Xavier Darasse 1-8-1973
02 Elevación 4 

03 Plegaria y Ofertorio Nº2
04 Adoración, Plegaria y Elevación
05 Ofertorio n11  – Susanne Chaisemartin
06 Ofertorio nº5 sobre el Pange Lingua
07 Ofertorio nº 5 MOE – Susanne Chaisemartin 78 4/8/1978 

Felipe Gorriti (1839 – 1896)

08 Elevación nº 32 en la 
09 Marcha Fúnebre 
10 5 versos para el MagnificatJavier Bello Portu

LA MÚSICA DE ÓRGANO DE HILARION ESLAVA

Para comienzos del siglo XIX la música de órgano en Europa había caído en uno de sus momentos más bajos. La hispana no era excepción. Entre las faltas que se le achacaba al bajo nivel de la música interpretada en los templos españoles – incluidos los más importantes – hay cuatro que son mencionadas una y otra vez:

1. el recurso constante por parte de organistas mal preparados a la improvisación.
2. la ejecución en el templo de música de ópera, música popular y de baile.
3. la utilización de un estilo pianístico que está en las antípodas de lo que exige la naturaleza del órgano.
4. la ausencia casi total de publicaciones de música del genero orgánico.

Don Hilarión Eslava, vinculado al órgano desde joven, nos da una buena descripción del nivel de muchos organistas del momento:
“Nuestros organistas hicieron siempre su vida artística sin extender su mirada más allá del inmediato cumplimiento de sus deberes. Para llenar ésto se escribieron obras de mérito; pero sin desear siquiera que fuesen conocidas por sus profesores y a los pocos años no quedó rastro de ellas. Si esta falta es notable en los antiguos lo es mucho más en los modernos. Estos no notan sólo que no los publican, sino que no los componen siquiera. Hace 50 años se veía que muchos organistas que, en defecto de tocar una pieza estudiada, llevaban algunos apuntes que eran una prueba de que iban en cierta manera preparados…

Estos (los organistas actuales) han llegado a confundir hasta cierto punto el género religioso con el profano y el de piano con el orgánico. No son ya organistas, sino pianistas de más o menos habilidad, a quienes por lo general les falta de cabeza lo que les sobra de dedos…  No hay sacristán – organista que no tenga en el día la presunción de improvisar y tocar de capricho admirablemente…  Este abuso de la improvisación, cuyo origen es la indolencia, es el defecto principal de los actuales organistas. Podría decir mucho de aquéllos que colocados en la última categoría de este ramo y careciendo de la habilidad y conocimiento necesarios, se ven obligados a tocar una música ligera de cualquier género; pero éstos se hallan fuera de cualquier crítica; porque no son verdaderos organistas, ni pianistas, ni artistas siquiera. No merecen más que el simple dictado de tocateclas.”

Estas denuncias fueron realizadas constante y vivamente, confrontándose con los hechos, en un ambiente decadente y de permisividad que no tenía mejores referencias que los propios criterios, por un grupo de músicos y escritores que reflejan una clara conciencia de rechazo y marcan al propio tiempo el inicio de un cambio en esa decadencia. La creación del primer conservatorio data de 1830, época en la que ya muchas de las escolanías eclesiásticas habían desaparecido o estaban en franca decadencia. Tanto la pedagogía musical, como la investigación y recuperación de materiales históricos eran inexistentes a nivel oficial. Sólo algunos héroes como es el caso de Don Hilarión eran lo suficientemente temerarios para adentrarse en ese yermo abandonado. Las denuncias de Don Hilarión cubren también campos que permanecerían espinosos hasta casi nuestros días: la remuneración de los organistas y la nominación preferente para tal cargo de sólo clérigos, como lo estableció el Concordato firmado por Isabel II.

Debido a estas dos razones y principalmente a la primera, los intérpretes de talento preferían decantarse por el piano cuya práctica gozó de mucha mejor remuneración. Incluso en1901, medio siglo después, Don Resurrección María de Azkue en una conferencia pronunciada en Bilbao (La música popular baskongada) se queja amargamente de que un organista de renombre ganase menos que un estibador portuario…

El Museo Orgánico Español

Eslava decide no quedarse de brazos cruzados y tal como lleva haciendo desde 1852 con la Lira Sacro-Hispana, se plantea la reforma de la música de órgano.

“Llevado del deseo de influir por cuantos medios estén a mi alcance en el progreso del género orgánico”– puso en juego varios planes para lograr estos fines. De entre todos ellos, el más conocido fue la edición del Museo Orgánico Español. Por lo menos, desde finales de los años cuarenta trata de dar con los medios a su alcance para remediar la situación de la música de órgano.

«Me decidí hace algunos años a meditar los medios de mejorar entre nosotros la música vocal religiosa y la deórgano. La publicación de la Lira Sacro-Hispana fue impulsada por mi, como uno de los medios más conducentes a mi propósito; pero, como aquélla no abarca más que las obras de música vocal, me decidí a publicar la presente acerca del género orgánico. “

Con ello y un posterior trabajo sobre el canto llano trataba sin duda le impulsar una dinámica de reforma que abarcara los tres capítulos le la música religiosa culta: La polifonía, la música de órgano y el canto gregoriano.

Quizás como ejemplo de que esta situación no era privativa del reino español en 1853 se había fundado en París las “escuelas de música clásica y religiosa” estando entre sus primeros alumnos Fauré y Gigout. En1857, dicha Escuela publica la revista mensual La Maitríse con un lema ejemplar: “Por lo que respecta al canto llano nuestro patrón es S. Gregorio, para la música sagrada, Palestrina y para el órgano, J. S. Bach”.
Al proyectar una obra referente al órgano, Eslava fue más allá de lo que constituye una simple colección de piezas. Concibió un bloque integrado por una serie de obras complementarias que constituyeran un compendio de la práctica y el saber organísticos: un Método de órgano, una Colección de obras de clásicos españoles, otra de organistas contemporáneos con sus criterios sobre la naturaleza de la música organística, una
Historia de los organistas españoles, una reseña histórica del órgano, una serie de Breves Tratados relacionados con la Composición y la improvisación al órgano, normas para la registración y el tratado de Canto llano. El mismo,  Eslava y alguno de sus discípulos nos proporcionan algunos indicios de tal proyecto.

Referente al Canto Llano tenía proyectada una obra monográfica que completara ese corpus de estudios relacionados con la profesión organística.  Es indudable que la motivación fundamental que impulsó a Eslava a preparar el MOE fue el de la dignificación de la música del templo. Pero esa coexistía con otras, tales como subsanar el vacío existente en datos históricos y demostrar la existencia de organistas españoles mediante la presentación de sus obras.

El título de la obra Museo Orgánico Español, parece estar basado en el de Musée des Organistes, en dos volúmenes, del organista y musicólogo francés L.Lambillotte, publicado en Bruselas entre 1842 y 1844 obra que figura como uno de los libros de texto en los dos cursos académicos que impartió Eslava como profesor de órgano.
La publicación del Museo comenzó en 1853 poco después de la de La Lira (1852) y concluyó en 1854. Previamente, fue anunciada por el envío de miles de prospectos e invitaciones a los principales organistas obteniéndose una numerosa suscripción. Eslava preparó una muestra piloto de lo que se proponía y pretendía, enviando a los organistas españoles de más reputación las 42 páginas primeras “manifestándoles mi deseo de que escribiesen algún ofertorio o versos para publicarlos en el Museo.

”La obra consta de dos partes:

Primera Parte (230 páginas):

Prólogo. Plan. Breve Memoria Histórica de los organistas españoles. Del género orgánico. Sobre el canto llano. Observaciones sobre la registración a lo largo de diferentes obras musicales: 12 Ofertorios, de los que 7 son de Eslava. 12 Elevaciones, 7 de ellos son de Eslava. 32 Versos: 18 deEslava. 15 Versos sobre himnos del canto llano: 9 de Eslava.

Segunda Parte (113 págs):

Introducción. Breve Tratado de Armonía. Observaciones acerca del arte de acompañar. Breve Tratado de Fuga, en que figuran 3 ejemplos de fuga de Eslava, 1 de V. Herrasti, 1 de J. Lidón y 1 de C. Baguer. De la improvisación. Del modo de examinar a un organista. Breve reseña histórica del órgano. Dos Fantasías religiosas de Eslava sobre el Nacimiento y la Resurrección de Ntro. Señor, ambas divididas en tres cuadros. Conclusión.

Las reacciones que suscitó el MOE en el momento de su aparición fueron laudatorias. Su contenido estaba, sin duda, muy por encima de lo que se escuchaba habitualmente en las iglesias y quienes colaboraban en la obra eran máximas autoridades en el panorama organístico español.
Pero es la opinión del propio Eslava sobre las obras que él mismo incluyó la que hay que tomar en cuenta: «Al examinar, pues, entonces, dichas composiciones, vi que aunque todas ellas tenían mérito, había muchas que no estaban escritas con todas las condiciones establecidas. Dudé entonces el partido que yo debía tomar y después de haber meditado mucho sobre la materia, determiné no desairar a ninguno de los que habían accedido a mis deseos y publicar de cada uno de ellos alguna obra, dejando para la conclusión del Museo la aclaración conveniente. Hágola, pues, ahora y digo, que aunque reconozco el mérito de todas las obras que me fueron remitidas, hay varias de ellas que son más propias del género del piano que del órgano. ¿Diré yo cuáles sean éstas? Mis lectores conocerán que esto sería poco prudente.”

Con la reforma de Pío X los tiempos cambian y los músicos allegados a la Revista Sacro-Hispana atacarán duramente a H. Eslava y los baluartes de la música del «antiguo régimen” descalificando motetes, secuencias, misereres, lamentaciones y misas del XIX así como también al Museo Orgánico. Consideraciones en las que muchas veces no se molestan – o no saben– tomar en cuenta el esfuerzo de renovación que su puesta en marcha representó.

Sobre la obra para órgano de Don Hilarión nos dice Joaquín Pildain entre otras cosas, lo siguiente: “La música organística de Eslava es posiblemente la más personal, la menos cargada de influencias entre las que figuran en el Museo. Sin duda, es mejor musicólogo y didacta que compositor de obras organísticas, pero merece tenerse en cuenta su aportación en este género…Tienen sus obras, algunas, cierto carácter pomposo, puesto de relieve por el diseño rítmico corchea con puntillo – semicorchea-negra que utiliza profusamente en no pocas de sus obras, y por los diseños rítmico-melódicos afirmativos y rotundos de los que hay muestras claras en casi una treintena de sus composiciones… Desde el punto de vista de la escritura, la armonía es preferentemente severa y su lenguaje prefiere refugiarse en lo rítmico más que en lo puramente melódico; a pesar de lo cual, los momentos más felices de su música hay que buscarlos en las Elevaciones y en los Versos de carácter más recogido o intimista, donde afloran perfiles de carácter más melodioso. Sus Ofertorios, en cambio, parecen querer rebasar los cauces del órgano español de ese momento, apuntando en ocasiones a la orquesta.
Estructuralmente las formas habituales de las obras del Museo son la de la sonata para los Ofertorios, la de la división en Adoración y Plegaria para las Elevaciones, y el esquema aba para los versos y, como recursos,el contraste llamativo de las secciones y el diálogo de las diferentes partes.

El tratamiento de los temas gregorianos se revela poco «deferente» para el gusto actual y sus piezas fugadas, género por el que no parece sentir excesivo entusiasmo, parecen quizá un poco mates por el perfil de los temas, por los puntos muertos que rompen la dinámica de la marcha, la excesiva repetición de entradas similares en el mismo tono, el abuso de las progresiones, la falta de episodios bien moldeados, etc. Será preciso afirmar que no toda la música organística de Eslava es tan deleznable, como se ha afirmado. En los compositores españoles de los primeros decenios del XX hay resonancias indudables de esa música, no la de las páginas mediocres, que las tiene, sino la de los indudables atisbos que ciertamente no llegaron a decantarse hasta constituir una mayor constante en su lenguaje. ”

GRABAKETAK:

CD honetako grabaketa güztiak zuzenean LOIOLAKO HERRI IRRATIAK eginak dira Loiolako Basilikan, (hortik bere akustika bereziaren zergatia) 1973 eta 1981 artean izandako kontzertuetan Loiolako Musika Erromantikoaren  Jaialdiaren barnean.

GRABACIONES:

Todas las grabaciones de este CD fueron hechas en directo por LOIOLA HERRI IRRATIA, en la Basílica de Loiola, lo que explica su acústica un tanto particular, en conciertos celebrados entre los, años 1973 y 1981 dentro del Festival de Música Romántica de Loyola.

LA MÚSICA DE ÓRGANO DE FELIPE GORRITI

Felipe Gorriti y Osambela nació en Uharte Arakil, Navarra en 1839. Hizo sus primeros estudios musicales con su padre quien era el organista local. De allí marchó a Pamplona a estudiar con Mariano García, maestro de capilla de la Seo pamplonica. Y de allí nuevamente a Madrid a estudiar con Hilarión Eslava y Román Jimeno justo en la época en que Don Hilarión estaba fomentando la edición del Museo Orgánico Español. De hecho fue alumno de Eslava el año que éste ocupo la cátedra de órgano que el mismo había creado, año en el  que trabajó ,esa era su oferta, sin cobrar el sueldo de profesor de órgano. Fue también el año de la inauguración del órgano Mercklin de la catedral de Murcia, evento que tuvo una gran repercusión. Román Jimeno, autor de dos métodos para tocar el órgano, sustituyó a Don Hilarión en la mencionada cátedra. Pero en verdad ambos maestros sólo estaban familiarizados con los órganos barrocos cuya modernización buscaban.

De Madrid Gorriti accedió en 1859 a la organistía de las dos parroquias de Tafalla y de allí datan sus primeras composiciones para el instrumento rey, obras de marcado carácter barroco. Allí se encontrará Gorriti con un órgano barroco de factura reciente que incorpora ya ciertas mejoras: dos teclados de 56 notas y un pedalero de 13. Para cuando Gorriti llega a Tolosa en 1867 ya la introducción del órgano romántico en el País Vasco se está convirtiendo en un torrente. Cerca de él, tanto en Donostia como en Ordizia, hay instrumentos en los que puede apreciar la dimensión del cambio que el órgano romántico representa con sus posibilidades y retos.

No dudó en aceptarlos y se convirtió en un abanderado de su introducción, estando personalmente involucrado en la adquisición de varios de ellos: el Stoltz Frères de su propia parroquia en 1885, el de la misma marca para el convento de las Clarisas en Tolosa, en 1886 y el Cavaillé-Coll de la Basílica de Loyola.

Esteban Elizondo contabiliza en 25 sus obras para órgano. Esta producción empieza en Tafalla y dura hasta la fecha de su muerte en 1896. Entre 1881 y 1883 Gorriti concurrió en varias ocasiones a los concursos que mensualmente organizaba la Sociedad de Organistas y maestros de Capilla de París entre cuyos miembros se contaban Franck, Dubois, Gigout y Guilmant, el primero y los dos últimos propulsores y abanderados de la reforma en la música de órgano eclesiástica. De entre estos premios merece la pena mencionar los Primeros premios por unanimidad del jurado que se le otorgaron el 26 de junio y el 12 de agosto de 1882 por su Marcha Fúnebre  en do menor y por sus 5 Versos para el Magnificat.

Resume Esteban Elizondo su artículo y la trayectoria compositiva, para órgano, de Gorriti de la siguiente manera:
“Este proceso evolutivo tan extraordinario de una época a otra, de adaptación a dos instrumentos tan distintos entre sí, contando además con el respaldo internacional como el que acabamos de citar, estimamos

que no tiene parangón en ningún otro compositor español para órgano de la época, por ello nos hemos atrevido a calificar a Felipe Gorriti como figura clave en la transición del barroco al romanticismo en la música española para órgano.”

ESLAVAREN ORGANORAKO MUSIKA

“Don Hilarion, bere herriko musikari ospetsuenetakoa izateaz gain, bere mendean Europako maisurik nabarmenenetakotzat kontsideratua izan da”- Vaullewyck, Lovainako San Pedroko Musika-Kaperaren sortzailea.
“Eslava konposatzaile bezala txikia da, pattala, askotan dohainik gabekoa, eta batzutan zeharo txarra”- Gregoriok “Musica Sacro Hispana” aldizkarian.
“Konpositore bezala “traduttore, traditore” izan zen, eta baita ere hainbat latinezko musika-testuren “trucidatore”. Sua eman beharko genieke bere Lyra Hispana saileko liburukiei eta baita bere Lyra izenburu profanoari ere” – Felipe Pedrell.
“Aitortu beharrean gaude Espainiak Eslavari zor diola berbizkunde artistikoaren zati handi bat, bere heriotzaz geroztik gogotsuago eta grinatsuago sentitzen dena. Kemen handiko gizona, talentu garbikoa eta patxadatsukoa, artearen arlo guztiak bultzatzen hasi zen eta gure iraganeko handikiak azaldu zituen eta giro eta bitartekoen faltagatik denetan asmatu ez bazuen ere,berriztapenera eta handitasunera eramango zien beren ondorengoen bidea ireki zuen. Egungo belaunaldi osoak- bere tratatu didaktikoetatik edan duela esandaiteke, eta zalantzarik gabe, bere garaian ukaezineko ontasun-maila zuten tratatuak ziren” – Nemesio Otaño,
“Antología
Moderna Orgánica Española”
, Lazcano y Mar, Bilbo 1908.

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